martes, 10 de enero de 2017

Maria Cristina

Hija del archiduque Carlos Fernando de Austria y de Isabel, archiduquesa de Austria-Este-Módena. En 1879 se convirtió en la segunda esposa del rey Alfonso XII, tras enviudar éste de María de las Mercedes.

María Cristina de Hasburgo
No congenió muy bien con el extrovertido monarca a causa de su carácter tímido y tranquilo. Dado este falleció ella asumió la regencia. El origen extranjero de la reina contribuía a agravar el temor de que se produjesen revueltas protagonizadas por los carlistas o bien por los republicanos liderados por Ruiz Zorrilla. Sin embargo, la instauración de la regencia se produjo sin alteraciones. Meses más tarde nació el futuro Alfonso XIII, quien se convirtió en la gran esperanza para el trono español. La reina, inexperta en los negocios de la política, se dejó asesorar por Sagasta, con quien acabaría trabando una estrecha amistad. 

María Cristina se guió por la sensatez y el equilibrio en sus diecisiete años de regencia. Durante este período se llegó al pacto del Pardo entre Cánovas y Sagasta, que instituyó el sistema de turnos pacíficos de ejercicio del poder entre liberales y conservadores y consolidó la Restauración. El papel de Cristina en el sistema de gobierno fue más bien anecdótico, ya que no participó en los enfrentamientos entre los partidos dinásticos y favoreció a Sagasta en largos períodos de gobierno liberal. Se promulgaron, entre otras, la Ley de Sufragio Universal y la Ley de Asociaciones. 

Durante la regencia de María Cristina de Habsburgo podría hablarse de dos tiempos en el desarrollo de la práctica política de los grandes partidos que se alternaban en el poder, el primero hasta la muerte de Cánovas, y el segundo, hasta el comienzo del reinado de Alfonso XIII. Considerando el período de la regencia globalmente, es evidente que el turno deparó el poder más tiempo a los liberales que a los conservadores, pero si atendemos a la década de los noventa, etapa de culminación del sistema, el equilibrio fue total entre ambas formaciones, lo que hablaría del "buen funcionamiento del fraude electoral". El sufragio universal, como hicieron evidente los resultados electorales, estaba perfectamente controlado.

María Cristina y su hijo Alfonso XIII
En sus últimos años de regencia se agravó el problema marroquí y se agudizó la conflictividad social. De esta época datan también los inicios del catalanismo político. Además, la pérdida de las tres últimas colonias hispanoamericanas en 1898 sumió al país en una grave crisis, que evidenció de manera clara la inoperancia del régimen de la Restauración. Su más ferviente deseo era traspasar la Corona a su hijo, deseo que vio cumplido en 1902, cuando Alfonso XIII alcanzó la mayoría de edad y fue proclamado rey de España.





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