viernes, 13 de enero de 2017

Etapas


Hasta llegar al reinado de María Cristina de Hasburgo, su marido Alfonso XII reinó desde 1874 a 1885. Debido a una tuberculosis, murió con solo 27 años, haciendo temer por la continuidad de la dinastía. Así que el peso de la corona recayó en su segunda esposa, hasta que su hijo (Fernando XIII)tuviera la mayoría de edad para gobernar.

En esta imagen observamos las diferentes etapas de la corona española hasta llegar al reinado de María Cristina (1885-1902).




Vídeo sobre el reinado de Alfonso XII:

 



Alfonso XII

Nació en el Palacio Real de Madrid, 28 de noviembre de 1857. Desde su nacimiento se sembró la duda sobre la paternidad del príncipe heredero, difundiéndose la idea de que el verdadero padre de ese niño no era el rey consorte Francisco de Asís de Borbón, sino el oficial del cuerpo de ingenieros Enrique Puigmoltó. 
En 1868, siendo aún un niño, su madre Isabel II fue destronada por la Revolución de 1868 (conocida como La Gloriosa), obligando a la familia real a partir hacia el exilio. En 1870 su madre abdicó en él; y en 1873 dejó en manos
de Cánovas la defensa de la causa borbónica en España. Cánovas envió a Alfonso a completar su formación en la academia militar inglesa de Sandhurst, a fin de impregnarle de los principios de la monarquía parlamentaria británica. 

Mientras tanto, en España se sucedían distintas formas de gobierno: el Gobierno Provisional (1868-1870), la monarquía democrática de Amadeo I (1870-1873) y la I República (1873-1874). Ésta fue liquidada en el mes de enero por el golpe de estado del general Pavía, y se abrió un segundo período de gobiernos provisionales.

Alfonso XII
El 1 de diciembre de 1874, Alfonso hizo público el Manifiesto de Sandhurst, presentándose a los españoles como un príncipe católico, español, constitucionalista, liberal, y deseoso de servir a la nación.
El 29 de diciembre de 1874 se produjo la restauración de la monarquía al pronunciarse el general Arsenio Martínez-Campos Antón en Sagunto (Valencia) a favor del acceso al trono del príncipe Alfonso. En aquel momento, el jefe del Estado era el general Serrano y el jefe del Gobierno era Sagasta. En enero de 1875 llegó a España y fue proclamado rey ante las Cortes Españolas.
Su reinado consistió principalmente en consolidar la monarquía y la estabilidad institucional, reparando los daños que las luchas internas de los años del llamado Sexenio Revolucionario habían dejado tras de sí, ganándose el apodo de «el Pacificador». Se aprobó la nueva Constitución de 1876 y durante ese mismo año finalizó la guerra carlista, dirigida por el pretendiente Carlos VII. En 1878 y 1879 fue víctima de dos atentados perpetrados por anarquistas de los que salió iles.

En Alemania aceptó el nombramiento como coronel honorario de un regimiento de la guarnición de Alsacia, territorio conquistado por los alemanes y cuya soberanía reclamaba Francia. Este hecho dio lugar a un recibimiento hostil al monarca español por parte del pueblo de París durante su visita oficial a ese país. Alemania trató de ocupar las islas Carolinas, en aquel momento bajo dominio español, provocando un incidente entre los dos países que se saldó a favor de España con la firma de un acuerdo hispanoalemán en 1885, aunque implicó la pérdida de las islas Marshall en favor de los germanos.

Ese mismo año se desató una epidemia de cólera en Valencia que se fue extendiendo hacia el interior del país. Cuando la enfermedad llegó a Aranjuez, el monarca expresó su deseo de visitar a los afectados, a lo que el Gobierno de Cánovas del Castillo se negó por el peligro que ello entrañaba. El rey partió entonces sin previo aviso hacia la ciudad y ordenó que se abriera el Palacio Real para alojar a las tropas de la guarnición. Una vez allí, consoló a los enfermos y les repartió ayudas. Cuando llegó, el pueblo, le recibió con vítores.


María Mercedes y Alfonso XII
Alfonso XII se casó dos veces; con su prima María de las Mercedes de Orleans,
hija de los duques de Montpensier, contrajo matrimonio el 23 de enero de 1878; desgraciadamente, la reina murió de tifus cinco meses después, y en segundas nupcias el rey se casó con María Cristina de Habsburgo-Lorena (29 de noviembre de 1879), prima segunda del emperador Francisco José I de Austria.

martes, 10 de enero de 2017

Maria Cristina

Hija del archiduque Carlos Fernando de Austria y de Isabel, archiduquesa de Austria-Este-Módena. En 1879 se convirtió en la segunda esposa del rey Alfonso XII, tras enviudar éste de María de las Mercedes.

María Cristina de Hasburgo
No congenió muy bien con el extrovertido monarca a causa de su carácter tímido y tranquilo. Dado este falleció ella asumió la regencia. El origen extranjero de la reina contribuía a agravar el temor de que se produjesen revueltas protagonizadas por los carlistas o bien por los republicanos liderados por Ruiz Zorrilla. Sin embargo, la instauración de la regencia se produjo sin alteraciones. Meses más tarde nació el futuro Alfonso XIII, quien se convirtió en la gran esperanza para el trono español. La reina, inexperta en los negocios de la política, se dejó asesorar por Sagasta, con quien acabaría trabando una estrecha amistad. 

María Cristina se guió por la sensatez y el equilibrio en sus diecisiete años de regencia. Durante este período se llegó al pacto del Pardo entre Cánovas y Sagasta, que instituyó el sistema de turnos pacíficos de ejercicio del poder entre liberales y conservadores y consolidó la Restauración. El papel de Cristina en el sistema de gobierno fue más bien anecdótico, ya que no participó en los enfrentamientos entre los partidos dinásticos y favoreció a Sagasta en largos períodos de gobierno liberal. Se promulgaron, entre otras, la Ley de Sufragio Universal y la Ley de Asociaciones. 

Durante la regencia de María Cristina de Habsburgo podría hablarse de dos tiempos en el desarrollo de la práctica política de los grandes partidos que se alternaban en el poder, el primero hasta la muerte de Cánovas, y el segundo, hasta el comienzo del reinado de Alfonso XIII. Considerando el período de la regencia globalmente, es evidente que el turno deparó el poder más tiempo a los liberales que a los conservadores, pero si atendemos a la década de los noventa, etapa de culminación del sistema, el equilibrio fue total entre ambas formaciones, lo que hablaría del "buen funcionamiento del fraude electoral". El sufragio universal, como hicieron evidente los resultados electorales, estaba perfectamente controlado.

María Cristina y su hijo Alfonso XIII
En sus últimos años de regencia se agravó el problema marroquí y se agudizó la conflictividad social. De esta época datan también los inicios del catalanismo político. Además, la pérdida de las tres últimas colonias hispanoamericanas en 1898 sumió al país en una grave crisis, que evidenció de manera clara la inoperancia del régimen de la Restauración. Su más ferviente deseo era traspasar la Corona a su hijo, deseo que vio cumplido en 1902, cuando Alfonso XIII alcanzó la mayoría de edad y fue proclamado rey de España.





lunes, 9 de enero de 2017

La Restauración

Podemos definir la restauración como el restablecimiento de la monarquía borbónica en la persona de Alfonso XII. En un sentido mucho más amplio, el periodo conocido con el nombre de Restauración duraría los reinados completos de Alfonso XII y de Alfonso XIII, incluyendo, por supuesto, los periodos de regencia y la propia dictadura de Primo de Rivera; esto es, desde diciembre de 1874 (o enero de 1875, según se haga caso a la proclamación o a la coronación de Alfonso XII) hasta el 14 de abril de 1931, fecha de proclamación de la II República.



En 1873 la inestabilidad de la Primera República era manifiesta, cómo lo prueban los cinco gobiernos en un solo año. Tanto en el pueblo como entre los militares existía un sentimiento de inquietud. En diciembre de ese mismo año, ante el temor de que el presidente Castelar fuera sustituido por los federalistas intransigentes, el general Pavía se pronuncia asaltando las Cortes, buscando un gobierno fuerte que impidiese la resolución de la República (cantonalismo).

Asumió la presidencia el general Serrano, ofreció a Antonio Cánovas del Castillo participar en el gobierno, pero este lo rechazó consciente de que su idea de la restauración monárquica en la persona de Alfonso, hijo de Isabel II, se debería tanto al apoyo del ejército como a un movimiento de opinión pública, para lo que se necesitaba tiempo y paciencia.
Cánovas redactó el Manifiesto de Sandhurst, en el que se daba publicidad al futuro Alfonso XII y que él mismo firmó el 1 de diciembre de 1874. Sin embargo, Martínez de Campos se pronunció en Sagento y proclamó rey a Alfonso XII.
Cánovas asumió la dirección política, en función de presidente del Gobierno, instaurando el sistema político de la alternancia en el poder de los partidos liberal (dirigido por Sagasta) y conservador (dirigido por él mismo). Este sistema se plasmó en la constitución de 1876.

El sistema canovista se basa en la función moderadora del rey, a través del procedimiento electoral.
La Constitución no era democrática tal como lo entendemos hoy, puesto que, se basaba en el sufragio censitario dando lugar al caciquismo. Fenómeno que permitía a los nobles y a los económicamente poderosos la compra de votos.
Sin embargo, este sistema de alternancia permitió la estabilización política de España de forma que a la muerte de Alfonso XII en 1885 el turno pacifico de ambos partidos estaba completamente consolidado.
En 1876 finalizó la Segunda Guerra Carlista con la huida a Francia de D.Carlos.
En 1885 Sagasta sustituyó a Cánovas en el poder, en el que se mantendría hasta 1890.

Pablo Iglesias, creador del PSOE
En esta época Pablo Iglesias funda el PSOE y la UGT, que publicó por primera vez en 1886 el periódico "El Socialista".
Se aprobaron durante este gobierno la Ley de Asociación, el Código Civil y la supresión total de la esclavitud en Cuba, la creación de la base de un estado de Derecho, estableciendo un jurado para las causas penales y aprobando en 1890 el Sufragio Universal Masculino (se intensificó). Con esta ley se pudieron integrar en el sistema incluso los republicanos de Castelar.

En aquella época, España se convirtió en una de las naciones más democráticas del mundo. En 1897 es asesinado Cánovas del Castillo por un anarquista italiano, Angiolillo. Su muerte no entorpeció la continuidad de su sistema político, que con la regencia de Mª Cristina primero, y con el reinado de Alfonso XIII en 1902 siguió adelante. Más tarde fueron sustituidos los antiguos líderes de los partidos liberal y conservador por la nueva generación de políticos: Antonio Maura y Dato (del Partido Conservador), Canalejas y Romanones (del Partido Liberal).
Surgen las primeras tensiones en la primera década del s.XX (la burguesía y el proletariado empiezan a rechazar el régimen), finalmente, en 1923, el general Primo de Rivera da un golpe de estado (con la complacencia del rey Alfonso XIII); queda concluido el régimen de la restauración.

Cien años después, sabemos que este proceso, la restauración, fue beneficioso para España pues, aunque no fue democrático (tal como lo consideramos hoy) produjo una gran estabilidad en nuestro país, tan sólo superada por los actuales años de la democracia.

domingo, 8 de enero de 2017

Caciquismo y Bipartidismo

El Bipartidismo.


Es el sistema político de la Restauración se basaba en la existencia de dos grandes partidos, el conservador y el liberal, que coincidían ideológicamente en lo fundamental, pero asumían de manera consensuada dos papeles complementarios. 

Ambos partidos, el conservador y el liberal, defendían la monarquía, la Constitución, la propiedad privada y la consolidación del Estado liberal, unitario y centralista. La extracción social de las fuerzas de ambos partidos era bastante homogénea y se nutría básicamente de las élites económicas y de la clase media acomodada, aunque era mayor el número de terratenientes entre los conservadores y el de profesionales entre los liberales.


Cánovas y Sagasta

El Partido Liberal-Conservador se organizó alrededor de su líder, Antonio Cánovas del Castillo, y aglutinó a los sectores más conservadores y tradicionales de la sociedad ( la excepción de los carlistas y los integristas más radicales). El Partido Liberal-Fusionista tenía como principal dirigente a Práxedes Mateo Sagasta y reunió a antiguos progresistas, unionistas y algunos exrepublicanos moderados. 

En cuanto a su actuación política, las diferencias entre los partidos eran mínimas. Los conservadores se mostraban más proclives al inmovilismo político y a la defensa de la


Iglesia y del orden social, mientras los liberales estaban más inclinados a un reformismo de carácter más progresista y laico. Pero, en la práctica, la actuación de ambos partidos en el poder no difería mucho, al existir un acuerdo tácito de no promulgar nunca una ley que forzase al otro partido a derogarla cuando regresase al gobierno. 

Para el ejercicio del gobierno se contemplaba el turno pacífico o alternancia regular en el poder entre las dos grandes opciones dinásticas, cuyo objeto era asegurar la estabilidad institucional mediante la participación en el poder de las dos familias del liberalismo.




El Caciquismo.

La alternancia en el gobierno fue posible gracias a un sistema electoral corrupto y manipulador que no dudaba en comprar votos, falsificar actas y utilizar prácticas coercitivas sobre el electorado, valiéndose de la influencia y del poder económico de determinados individuos sobre la sociedad (caciquismo). La adulteración del voto se logró mediante el restablecimiento del sufragio censitario, el trato más favorable a los distritos rurales frente a los urbanos y, sobre todo, por la manipulación y las trampas electorales. 



El control del proceso electoral se ejercía a partir de dos instituciones: el ministro de la Gobernación y los caciques locales. Este ministro era, de hecho, quien elaboraba la lista de los candidatos que deberían ser elegidos (encasillado) y quien nombraba los diputados ajenos a la circunscripción, los llamados cuneros. Los gobernadores civiles transmitían la lista de los candidatos ministeriales a los alcaldes y caciques y todo el aparato administrativo se ponía a su servicio para garantizar su elección. 

Todo un conjunto de trampas electorales ayudaba a conseguir este objetivo: es lo que se conoce como el pucherazo, es decir, la sistemática adulteración de los resultados electorales. Así, para conseguir la elección del candidato gubernamental, no se dudaba en falsificar el censo (incluyendo a personas muertas o impidiendo votar a las vivas), manipular las actas electorales, ejercer la compra de votos y amenazar al electorado con coacciones de todo tipo (impedir la propaganda de la oposición e intimidar a sus simpatizantes o no dejar actuar a los interventores, etc.)

Además del falseamiento electoral, el sistema se sustentaba en el caciquismo. Los caciques eran individuos o familias que, por su poder económico o por sus influencias políticas, controlaban una determinada circunscripción electoral. El caciquismo era más evidente en las zonas rurales, donde una buena parte de la población estaba supeditada a los intereses de los caciques, quienes, gracias al control de los ayuntamientos, hacían informes y certificados personales, controlaban el sorteo de las quintas, proponían el reparto de las contribuciones, podían resolver o complicar los trámites burocráticos y administrativos y proporcionaban puestos de trabajo. Así, los caciques se permitieron ejercer actividades discriminatorias y con sus favores agradecían la fidelidad electoral y el respeto a sus intereses. 
 
Todas estas prácticas fraudulentas se apoyaban en la abstención de una buena parte de la población, cuya apatía electoral se explica tanto por no sentirse representada como por el desencanto de las fuerzas de la oposición en participar en el proceso electoral. En general, la participación electoral no superó el 20% en casi todo el período de la Restauración.

Mapa del caciquismo en España

Constitución de 1876


El 29 de diciembre de 1874 el General Martínez Campos proclamó a Alfonso de Borbón, hijo de la Reina exiliada Isabel II, como Rey de España. Se abría, de este modo, un período histórico conocido como la Restauración, que fue la etapa política más estable del liberalismo español del siglo XIX, y cuyo artífice fue Antonio Cánovas del Castillo.


Ministro en los últimos tiempos de la etapa isabelina, Cánovas tomó las riendas del Partido Alfonsino y redactó en 1874 para don Alfonso el Manifiesto de Sandhurst, verdadera declaración de intenciones del futuro Rey. Proclamado Alfonso XII, y nombrado Cánovas presidente del Consejo de Ministros, éste último redactó la Constitución que permitiría la instauración de una paz flexible y duradera que habría de subsistir hasta el golpe de Estado de Primo de Rivera en 1923.

La Constitución de 1876 es un texto breve y abierto de 89 artículos, que permite mantener la alternancia de partidos.

El texto vuelve a adoptar la soberanía del Rey con las Cortes, verdadera "Constitución interna", a juicio de Cánovas. Otro principio fundamental, no escrito, era el de la doble confianza, que exige en toda Monarquía constitucional que el Gobierno cuente con la confianza tanto regia como parlamentaria.
La Constitución posibilitaba el derecho de asociación; la tolerancia religiosa en la práctica privada de las religiones, sobre la base del reconocimiento del catolicismo como la religión del Estado; la libertad de imprenta, y la libertad de enseñanza.

La parte orgánica de la Constitución establecía un sistema bicameral perfecto en materia competencial y diferenciado en cuanto al acceso a la condición de parlamentario. Si el Congreso de los Diputados tenía un origen electivo aunque abierto, el Senado guardaría hasta el final una composición tripartita: senadores por derecho propio, senadores vitalicios nombrados por la Corona, y senadores elegidos por las corporaciones del estado y mayores contribuyentes.


El 25 de diciembre de 1878 vio la luz una nueva Ley Electoral que restableció por última vez en España un sufragio restringido basado en la riqueza y la instrucción. Durante la Regencia de doña María Cristina, la llegada al Gobierno de Sagasta permitió el restablecimiento del sufragio universal por Ley del 26 de junio de 1890, para los hombres mayores de 25 años y en pleno uso de sus derechos civiles.
La Constitución prescribía que las Cortes debían reunirse todos los años, pero no establecía un plazo mínimo en la duración de las sesiones anuales. El Rey podía disolver simultánea o separadamente la parte electiva del Senado y el Congreso de los Diputados, pero en este caso, debía convocar y reunir al Cuerpo o Cuerpos disueltos dentro del plazo de tres meses. Las competencias legislativas se articulaban en un derecho de iniciativa de los dos cuerpos colegisladores compartido con el Rey.


Maria Cristina firmando la Constitución.
La función de control del Gobierno se basó en el principio de la doble confianza política y la fiscalización del comportamiento penal de los Ministros, que podían ser acusados por el Congreso y juzgados por el Senado.

El Título VI de la Constitución se denominaba "Del Rey y de sus Ministros" y declaraba al Rey inviolable. Sus facultades eran ejercidas, de hecho, por Ministros responsables. En cuanto a la regulación del Gobierno, la Constitución canovista sólo menciona la compatibilidad del cargo de Ministro con el de miembro de las Cortes. El tiempo afianzó progresivamente al Ejecutivo como centro del poder político.

La vida de la Constitución transcurrió en tres etapas. Una primera de 1875 a 1885 llamada la de Alfonso XII, el Pacificador, y que culminó con el Pacto del Pardo que contempla la alternancia en el poder de conservadores y liberales. Una segunda etapa de 1885 a 1902, bajo la Regencia de doña María Cristina, marcada por las escisiones, la oligarquía, el caciquismo, el problema regional y, sobre todo, por la pérdida de las colonias en 1898, que permitió resonaran todas las voces hasta entonces excluidas por el sistema. Tercera y última es la de Alfonso XIII, de 1902 a 1923, en la que el sistema político se mantiene pero se revisa. Es la época de las llamadas "crisis orientales", los problemas sociales, y la progresiva caída de los cuatro bastiones de la Restauración: en 1912, el asesinato de Canalejas rompe el turno de partidos; en 1917, la Asamblea de Parlamentarios evidencia la crisis de las Cortes; en 1923, el golpe de Estado de Primo de Rivera involucra al ejército y suspende la Constitución y, en 1931, tras el fracaso de la Dictadura, sucumbe la Monarquía.